Jorge Osmani Moreno Pérez

Las aves han constituido un peligro serio para la navegación aérea, el impacto de una o varias aves contra un avión han provocado no solo daños a la aeronave sino a sus tripulantes, hay reportes de impactos de aves contra el parabrisas del avión que no solo lo han averiado, sino que sus fragmentos han causado heridas a algún miembro de su tripulación, en muchos casos el impacto de un ave contra una aeronave solo deja la huella de fragmentos de la misma en alguna parte del avión, pero en otras ha provocado su caída.

“Las aves han constituido un peligro serio para la navegación aérea, el impacto de aves contra las aeronaves se ha mantenido como peligro latente que pone en riesgo la seguridad del vuelo.”

Con la introducción de los motores a reacción este peligro se ha incrementado, no por su frecuencia, sino por la vulnerabilidad de las turbinas ante la ingestión no solo de aves, sino de objetos que se encuentran cerca del avión en tierra.

Un motor a reacción en funcionamiento genera una fuerte corriente de aire que es atraído hacia el mismo, las revoluciones que genera el ventilador o ventilador que se ubica en la parte delantera del reactor, es la causante de ese efecto que puede aspirar cualquier objeto que se encuentre, incluso, a una determinada distancia. No por gusto se establece límites de distancia para el personal de tierra que trabaja en función de un vuelo, algunas aeronaves tienen señaladas en la cubierta del motor alertas donde se destaca el peligro de un acercamiento a la toma de aire del reactor.

Obsérvese las indicaciones de precaución y prohibición que se establecen para evitar daños humanos al estar cerca de una turbina en funcionamiento.

Cuando un reactor aspira por su toma de aire cualquier objeto extraño, el mismo impacta de inicio en los álabes del ventilador que quizás este girando a más de 5 000 rpm, este impacto puede causar la ruptura o deformación de uno o varios de los álabes, lo anterior genera una descompensación que provoca altas vibraciones y este efecto se transmite a otras partes móviles pudiendo provocar su ruptura. Incluso, fragmentos del ventilador pueden penetrar en los compresores de baja o alta presión afectando los álabes de los mismos.

Una turbina en funcionamiento absorbe el aire ambiental por la acción del ventilador o ventilador, este aire le permite su funcionamiento, la fuerza de esta corriente de aire ambiental es muy alta, por lo que puede absorber
cualquier objeto cercano, incluidas personas. Se puede apreciar la condensación que se forma en la toma de aire de este reactor donde se incluye el flujo de la corriente estática que genera como un pequeño torbellino que llega al suelo.

Un mal funcionamiento del ventilador, que es quien dirige el aire a gran velocidad hacia el interior del motor, puede generar la caída de la presión en las cámaras de combustión y provocar que el combustible se in­flame generando fuego. El mismo efecto se repite cuando un ave es ingerida por el mo­tor en pleno vuelo.

Medidas correctivas

La presencia de aves en el cielo es una si­tuación normal, ese es su medio, pero con el desarrollo aeronáutico, la presencia de aves en las cercanías de los aeropuertos ha constituido un serio y peligroso problema. Las autoridades aeronáuticas han estable­cido reglas para disminuir este peligro, los servicios de tránsito aéreo están obligados a comunicar a las aeronaves la presencia peligros de aves en las cercanías de los ae­ropuertos, la distancia donde se puede en­contrar con esta fenómeno abarca la senda de aterrizaje y de despegue hasta una altura prudencial, teniendo en cuenta el tipo de es­pecie aviar vista en la zona.

Otros trabajos para alejar la presencia de aves en las cercanías de los aeropuertos han sido el vuelo controlado de señuelos de aves que alejen a determinadas especies, se han utilizado advertencias sonoras como peque­ñas cargas explosivas que generan ruido, es­pantapájaros de diversos tipos, en fin, todo aquello que permita que disminuya el peli­gro aviar.

El impacto con aves cuando el avión se apro­xima a la pista o cuando luego de despegar comience a tomar altura ha sido el momento en que más latente es el peligro.

Cuando una aeronave despega, sus turbinas utilizan gran potencia para poder levantar del suelo a una aeronave que pesa unas cuantas toneladas, un impacto con un ave en ese mo­mento puede provocar un daño irreversible a sus turbinas que las deja fuera de funcio­namiento, en otros casos la avería se detecta y es la tripulación la que la interrumpe su funcionamiento. Se ha producido la pérdida de un motor y en consecuencia perdida de potencia para mantenerlo en vuelo e iniciar un procedimiento de retorno al aeropuerto de inmediato.

Hace unos años, un A-380 de Air France  vuelo AF66, sufrió la ruptura del ventilador en pleno vuelo, la investigación del incidente, determinó el posible choque con un ave durante el despegue que pudo ser el inicio de un daño que se desató horas después. La aeronave pudo aterrizar sin otro contratiempo en Canadá.

Es en ese momento que la tripulación debe demostrar todas sus capacidades y conoci­mientos para aplicar los procedimientos es­tablecidos para esos casos, un error pudiera ser fatal.

La intensidad del tráfico aéreo a nivel mundial hace que el impacto con aves suceda a diario, pero en la mayoría de los casos sin daños relevantes que afectan a la aeronave, en otros casos, lamentablemente no ha ocurrido así, un incidente de este tipo que tuvo relevancia a nivel mundial fue el accidente del A320 de US Airways que tuvo que realizar un amaraje en el Rio Hudson en Nueva York y en que se salvaron todos sus ocupantes, la obra cinematográfica Sully relata el hecho.